El ministro de Justicia, Ángel Barchini, dispuso la intervención de la cárcel de mujeres Buen Pastor por un plazo de 30 días y reemplazó a la directora, tras saltar a la luz los privilegios concedidos a Carmen Villalba, una de las líderes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Mediante una resolución, el titular del Ministerio de Justicia, Ángel Barchini, ordenó que el Centro Penitenciario de Mujeres Casa del Buen Pastor, ubicado en Asunción, sea intervenido por un plazo de 30 días, tras el escándalo que desataron los privilegios que allí tenía Carmen Villalba.
En consecuencia, también dispuso que la directora del penal, Norma Beatriz Bogarín Roa, sea separada de su cargo mientras dure la intervención, quedando al disposición de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios.
El documento lo dio a conocer la cartera estatal a través de las redes sociales este martes y la publicación detalla que Yenny Soledad Delgado Vázquez fue nombrada como interventora del centro penitenciario.
La misma tendrá a su cargo presentar un informe final a la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios y al ministro, con un plazo de cinco días, una vez terminada la intervención.
“La medida fue tomada tras el procedimiento de allanamiento, realizado por la Policial Nacional y del Ministerio Público, el pasado viernes 17 de noviembre. Fue realizado en las celdas de las mujeres privadas de libertad (MPL) Carmen Villalba y Francisca Andino, donde se habrían constatado irregularidades en relación con lo establecido en el Código Penal”, explica la institución en su comunicado.
Durante el operativo, la comitiva fiscal-policial que allanó la celda de Villalba y de Andino en la cárcel de mujeres del Buen Pastor confirmó que la líder del EPP tenía en su poder tres aparatos de comunicación, por lo que seguía comunicándose desde el penal.
Asimismo, señalaron que se presume que la mujer sigue recibiendo apoyo económico del grupo guerrillero, ya que en su poder tenía una “suma importante” de G. 4.500.000.
La líder del grupo armado disponía de tres celdas para ella sola, además de una notebook, la cual fue proveída por la propia directora del penal, Norma Bogarín, según aseguró la abogada de la reclusa, Daisy Irala.



