El sábado 22 de febrero, la ciudad de Capitán Bado fue testigo de un evento lleno de amor y espiritualidad: la consagración matrimonial de Thalia Acosta y Junior Irala. La emotiva ceremonia tuvo lugar en el local de la Escuela Japonesa, un escenario perfecto para este momento tan especial.
Thalia y Junior estuvieron rodeados de diez parejas de padrinos y numerosos invitados, quienes compartieron su alegría y bendiciones. La ceremonia comenzó con la entrada del emocionado novio, Junior, del brazo de su madre, Lucía Irala. A continuación, los padrinos hicieron su entrada, seguidos por un momento conmovedor: Raquel, portando una plaquita con la inscripción «Dios es nuestro invitado de honor», recibió una cálida ovación de los presentes, quienes compartían la fe cristiana de la pareja.
La entrada de la Biblia, llevada por Breno, simbolizó la importancia de la Palabra de Dios en la vida de los novios. Alancito fue el encargado de llevar las alianzas, seguido por Guillerme y Eloa, quienes también portaron estos símbolos de unión. La pequeña florista Leila esparció pétalos de flores, creando un camino mágico para la entrada de la novia.
La expectación creció cuando Yanina apareció con la plaquita «Ahí viene la novia más linda», anunciando la llegada de Thalia. Y así fue: radiante y llena de felicidad, Thalia Acosta hizo su entrada del brazo de sus padres, Lucina Villalba y Germán Acosta.
El momento de adoración, guiado por los hermanos Ezequiel, Débora y Raquel, llenó el ambiente de espiritualidad y emoción. Con cánticos de alabanza, se dio paso al pastor Otoniel, quien ofició la consagración matrimonial. Sus palabras y bendiciones sellaron la unión de Thalia y Junior en un momento que quedará grabado en la memoria de todos los presentes.






